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jueves, 21 de septiembre de 2017

A cuatro esquinas y sin salvavidas




Cuatro pueden ser las esquinas de una extraña personalidad, cuatro pueden ser las patas de una mesa y cuatro son los puntos cardinales.

Inevitablemente, las distancias se marcan yendo a la derecha, a la izquierda, al norte o al sur.  A veces la mente esta viendo al norte, cuando pasan cosas en el lado sur del cuerpo, viendo a la derecha y de asomo alguien se te cruza por la izquierda, cambiando totalmente el rumbo de tus intenciones.

Las relaciones amorosas y las relaciones sexuales, se fortalecen en el escape de las direcciones, ambos tipos de relaciones caminan a las cuatro esquinas, todo inicia, crece,  madura, y eventualmente tiene un final.  Se puede ver en colores, luego en blanco y negro o viceversa, pero eventualmente pasar por las cuatro esquinas.

Por asombroso que parezca y retomando la vitalidad de mis relaciones pasadas, he descubierto que todas tienen un patron, una intensidad abrumadora al inicio y un enfriamiento total y absoluto.  Curiosamente no pasan por las cuatro esquinas, solamente pasan de una a la otra sin dar paso a intentar un punto medio, pero he descubierto recientemente, que la debilidad de mis emociones, radica precisamente en la incapacidad de llegar a puntos medios, o te quiero o te odio, o me amas o me odias, pero el punto medio o la capacidad de visitar alguna de las otras esquinas, es inexistente.

Llegando a los 40 y me doy cuenta que puedo ser muy buena, pero también una cabrona sin limites, capaz de vengar mi orgullo y mi ego, inventando historias de un mentiroso viril y acusándolo de tener una enfermedad venerea con su nueva amante.

En una charla con una conocida de la facultad, yo tenia el presentimiento que ella estaba acostándose con el entonces "novio casado" que yo tenia, no eran celos, era este sentimiento de "este cabrón me esta viendo la cara de imbecil a mi".

Y en la charla con la conocida de la facultad, quien no tenia ni idea que yo estaba enrollada con el mentiroso viril dueño de un bar/restaurante con nombre deportivo, porque la chica se creía muy progresista y a mi me veía demasiado conservadora para acostarme con alguien, y especialmente con un hombre casado.

Iniciamos una charla sobre los "chicos de la facultad", y entre los nombres sale mi querido "novio casado", entonces mi cabeza maquiavélica perpetro una mentira, le dije que había escuchado una charla entre el mentiroso viril dueño de un bar/restaurante con nombre deportivo y un entonces diputado compañero de facultad, en donde se confiesan una serie de pecados existenciales, que les gustaba ir de putas y que nuestro amigo el mentiroso viril, llora que no sabe como explicarle a su esposa que tiene sifilis y gonorrea.

La pobre chica, en ese entonces de 22-23 años, pone una cara pálida, siniestra y se pone a llorar como magdalena, y me confiesa una serie de encuentros sexuales con el mentiroso viril, generosamente (yo como alma noble) le ofrezco llevarla al hospital a primera hora de la mañana el siguiente día para que pueda verificar su estado de salud.  Salgo del cafe, y cuatro horas mas tarde recibo una llamada de mi "novio casado" diciéndome que como se me ocurre decirle esas cosas a la pobre chica, que le había llamado afligida por su salud...si claro...y que corría el riesgo que ella regara el chisme y lo escuchara su mujer, porque a todo esto, ella era profesora de la universidad.

Pasaron los años y después de varias lunas y varios soles, un día charlando con el mentiroso viril dueño de un bar/restaurante con nombre deportivo, me confeso lo que la conocida de 22-23 años me había dicho años atrás, pero ademas me contó que estaban de enemigos porque durante su relación (posterior a mi) ella le pidió ser respaldo en un préstamo bancario para un automóvil, y justo al cabo de seis meses a ella le dieron una beca de estudios en el extranjero y dejo de pagar el préstamo, y claro...quien cargo con la deuda?

Al final las cuatro esquinas y sin salvavidas casi me ahogan, trate de ser su amiga, deje de ser su amante, nunca fui su mujer, y nunca lo quise, pase de la pasión mas absoluta con este ser mentiroso viril dueño de un bar/restaurante con nombre deportivo, a que no me causara ni cosquillas.


Experimentar las citas post coito




Igual suena un poco extraño, pero es verdad que las citas post coito, son inesperadamente "interesantes".

Pasada la primera vez, ambos individuos, la fémina voraz y el viril mentiroso, se ven en un bar/restaurante cuyo propietario es el mismísimo protagonista de esta historia.  Primera impresión después de haber estado desnudos en la cama y por parte de él, haber descubierto que efectivamente la chica apasionada de besos desgarradores...era virgen...cosa que el infeliz no creyó hasta que entro al baño a ducharse y ver sangre en el preservativo.

Estaba yo en shock post coital, cuando el me llama y me dice..."estas sangrando"... y le digo "claro, que esperabas".   Su cara fue un poema, no se quien estaba más en shock, si él o yo!

Bueno, estábamos en el bar/restaurante con nombre deportivo, y le veo con una sonrisa pícara tal vez de vergüenza, tenía sentimientos encontrados, entre "no puedo creer que lo hiciera contigo cacho cabrón" y "dios he pecado con un hombre casado, además!!!"

Moral, dulce acompañante, no me dejas ni de noche ni de día y conmigo te acuestas, te levantas y no me dejas dormir, eres más que mi conciencia, mi angustia más profunda y mi pena eterna.

Ambos estuvimos callados por más de 20 minutos tratando de evadir la inevitable conversación al respecto de la sangre, al respecto de mí pecado y al respecto del suyo.   Eran los tiempos del papa Juan Pablo II, y en un bar/restaurante con nombre deportivo, hay una enorme foto del sumo pontífice, que no hacia otra cosa más que seguirme con la mirada, no podía concentrarme, no podía pensar, solamente recibía la mirada que aquella fotografía que me recordaba cada cinco minutos que había pecado y que lo había hecho con un hombre casado.   Bendita escena detrás de la caja registradora, la fotografía del papa con botellas de cerveza y un mini calendario de taller mecánico con una chica en tanga roja, además.

Lágrimas, cien lagrimas salían de mis ojos, debatiendo en mi interior si había hecho lo correcto o no, si era el hombre al que debía haber entregado "mi flor", si hubiese esperado por el hombre al que pertenecía mi corazón (esta es otra historia, porque estaba perdidamente enamorada de otro), si con esta acción había perdido lo más bonito que podía ofrecer, si había pecado (con la foto del papa frente a mi), cuantas cosas pasaron por mi cabeza y a día de hoy, el pobre infeliz piensa que lo quería y que por eso le di "mi flor".

El con su mega ego y yo con mi cargo de consciencia, empezamos a beber, el ya llevaba unas cuantas cervezas en la cabeza y yo pues entre que no había comido nada y la profunda tristeza que me invadía porque mi abuela (el ser querido en coma), pues estaba en las últimas semanas de su vida.  Pues, la conversación post coital se trató sobre lo increíble que él se sentía de haber estado conmigo y de que yo le hubiese entregado "mi flor",  y lo único que salía por su boca era "esta mujer me quiere de verdad".   Así que la conversación y el encuentro fue reafirmar su gigante ego masculino y por mi parte distraer mi tristeza y mi pena.

Honestamente nunca le quise, le tuve cariño pero nunca me enamore, el represento una ilusión al inicio de la relación, que mato cuando me engaño y no me dijo que estaba separado y estaba en proceso de reconciliación con su esposa y madre de su hijo de diez meses.