jueves, 21 de septiembre de 2017

Experimentar las citas post coito




Igual suena un poco extraño, pero es verdad que las citas post coito, son inesperadamente "interesantes".

Pasada la primera vez, ambos individuos, la fémina voraz y el viril mentiroso, se ven en un bar/restaurante cuyo propietario es el mismísimo protagonista de esta historia.  Primera impresión después de haber estado desnudos en la cama y por parte de él, haber descubierto que efectivamente la chica apasionada de besos desgarradores...era virgen...cosa que el infeliz no creyó hasta que entro al baño a ducharse y ver sangre en el preservativo.

Estaba yo en shock post coital, cuando el me llama y me dice..."estas sangrando"... y le digo "claro, que esperabas".   Su cara fue un poema, no se quien estaba más en shock, si él o yo!

Bueno, estábamos en el bar/restaurante con nombre deportivo, y le veo con una sonrisa pícara tal vez de vergüenza, tenía sentimientos encontrados, entre "no puedo creer que lo hiciera contigo cacho cabrón" y "dios he pecado con un hombre casado, además!!!"

Moral, dulce acompañante, no me dejas ni de noche ni de día y conmigo te acuestas, te levantas y no me dejas dormir, eres más que mi conciencia, mi angustia más profunda y mi pena eterna.

Ambos estuvimos callados por más de 20 minutos tratando de evadir la inevitable conversación al respecto de la sangre, al respecto de mí pecado y al respecto del suyo.   Eran los tiempos del papa Juan Pablo II, y en un bar/restaurante con nombre deportivo, hay una enorme foto del sumo pontífice, que no hacia otra cosa más que seguirme con la mirada, no podía concentrarme, no podía pensar, solamente recibía la mirada que aquella fotografía que me recordaba cada cinco minutos que había pecado y que lo había hecho con un hombre casado.   Bendita escena detrás de la caja registradora, la fotografía del papa con botellas de cerveza y un mini calendario de taller mecánico con una chica en tanga roja, además.

Lágrimas, cien lagrimas salían de mis ojos, debatiendo en mi interior si había hecho lo correcto o no, si era el hombre al que debía haber entregado "mi flor", si hubiese esperado por el hombre al que pertenecía mi corazón (esta es otra historia, porque estaba perdidamente enamorada de otro), si con esta acción había perdido lo más bonito que podía ofrecer, si había pecado (con la foto del papa frente a mi), cuantas cosas pasaron por mi cabeza y a día de hoy, el pobre infeliz piensa que lo quería y que por eso le di "mi flor".

El con su mega ego y yo con mi cargo de consciencia, empezamos a beber, el ya llevaba unas cuantas cervezas en la cabeza y yo pues entre que no había comido nada y la profunda tristeza que me invadía porque mi abuela (el ser querido en coma), pues estaba en las últimas semanas de su vida.  Pues, la conversación post coital se trató sobre lo increíble que él se sentía de haber estado conmigo y de que yo le hubiese entregado "mi flor",  y lo único que salía por su boca era "esta mujer me quiere de verdad".   Así que la conversación y el encuentro fue reafirmar su gigante ego masculino y por mi parte distraer mi tristeza y mi pena.

Honestamente nunca le quise, le tuve cariño pero nunca me enamore, el represento una ilusión al inicio de la relación, que mato cuando me engaño y no me dijo que estaba separado y estaba en proceso de reconciliación con su esposa y madre de su hijo de diez meses.









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