sábado, 23 de septiembre de 2017

Quien diablos es Alberto? alguien que me dio un "kiss" al estilo Prince


Viendo youtube en mi súper televisión, de repente sale esta canción de Prince "kiss" y lo veo moverse, bailar y cantar, y me recordó tanto a un rollo callejero, que tuve en plena Gran Vía de Madrid.

Una noche, de regreso con unas cuantas copichuelas encima, venía con mi amiga querida del alma, casi mi hermana, mi pequeña Lulu, yo le decía así porque es un ser adorable 10 años menor, pero con una madurez mental y emocional que mucha gente con 20 años más quisiera tener.  Ella ha enfrentado la vida estoicamente, con valentía y desafiando cualquier tipo de complejo o trauma habido en su compleja existencia. Por eso y porque la quiero más que como a una hermana, la admiro y la respeto enormemente.

De repente se nos cruzan dos individuos en la cera y nos piden direcciones, no sé cómo, porque no lo recuerdo con detalle y eso que me considero una borracha con buena memoria (solamente tengo la imagen del chico apretando mi culo, con mi consentimiento, claro y metiendo su lengua hasta mi garganta). Lo cierto es que pase alrededor de 45 minutos besuqueándome con él, en una esquina de H&M de la calle Fuencarral, a día de hoy es imposible pasar por una tienda de estas, sin que ese recuerdo (el de la lengua en mi garganta) se apodere de mí, y empiece a reír o a llorar.

Mi pequeña Lulu, después de 50 minutos hablando cualquier estupidez con el amigo de mi ligue, volteo sus lindos ojitos a donde yo estaba casi sin pantalones en plena calle a las 4:00 am. y tuvo el arranque instintivo de saltar hacia mí y coger mi mano y de decir... "nos vamos"... y yo todavía le dije que no. Pero era tal pasión (pasión de gavilanes) que no me soltaba del hombrecillo.  Total, le doy una tarjeta de mi trabajo, terrible!!!...big mistake...el lunes por la mañana llama a mi oficina y pide hablar conmigo, me lo pasan mis inocentes compañeras y me dice..."te acuerdas de mí, soy Alberto",  el primer pensamiento que paso por mi cabeza fue...quién diablos es Alberto? en ese preciso momento pasa por mi cabeza la imagen ya descrita en las líneas de arriba (el de la lengua en mi garganta en la esquina del H&M de la calle Fuencarral).

Iniciamos una conversación telefónica, en donde mi voz temblaba, el sonaba extremadamente emocionado y lo único que escuchaba mi cabeza (porque no podía pensar de la vergüenza) era..."que culo por dios, que culo por dios, tenemos que vernos hoy"... evidentemente accedí a verlo pero dos días después, quedamos en el National Geographic café, yo no le recordaba mucho, el tampoco a mi, nos vimos y era una extraña conminación entre Prince y guardianes de la bahía.  Tenía un cuerpecito musculoso y bien hechizo, era bajito, casi de mi estatura (yo mido 1.63 cm.) y tenía un estilo de vida ultra alternativo.

La historia de Alberto, era un alto (de cargo, porque de tamaño nada) ejecutivo de una empresa de productos de consumo masivo, un día en medio de la crisis que vivía España en 2008 decidió renunciar a su trabajo (como acto de rebeldía y solidaridad con las 120 personas que habían despedido en su empresa).   Su novia le dejo por otro alto ejecutivo que no renuncio a la empresa, al que le aumentaron el salario y que era un poquito más alto de tamaño que mi ligue en cuestión.  Así que  Alberto  tomo la decisión de poner en alquiler su apartamento de tres habitaciones en San Sebastian de los Reyes, Madrid. Con el dinero que tenía ahorrado, compro un billete a Nepal y se embarcó en la aventura de viajar y buscar nuevos destinos para explorar, paso dos años viajando sin parar y gastando sus ahorros, cuando llego el momento de regresar a Madrid, se dio cuenta que su vida tenía sentido haciendo lo que amaba (viajar).  Tomo entonces la decisión de pasar los veranos en Madrid trabajando como salvavidas en dos o tres piscinas locales (yo no sabía que esa profesión  dejaba tanto dinero), se quedaba en casa de su madre y entre lo que ahorraba en verano, lo que sacaba del alquiler de su apartamento de tres habitaciones, y uno que otro trabajito por ahí, podía pasar viajando un 80% del año.

Tomamos café, dos para ser exactos, yo me pedí un Moccachino y el un Capuchino con leche de soja porque él se había vuelto intolerante a la lactosa.  Hablamos de su vida y de la mía, me decía que era extremadamente dulce y que quería amanecer conmigo abrazado en la cama. Me decía que tenía pinta de ser una chica extremadamente inteligente y bien posesionada, que el buscaba una "sugar mama" y yo sinceramente no estaba en ninguna posición para ser "sugar mama" de nadie, especialmente de Alberto.   Salimos de ahi y nos fuimos por un par de cervezas en un bar de a lado, nos tomamos unas cuantas, no muchas quizá dos o tres, pero lo necesario para activar las hormonas masculinas y femeninas, acabamos besándonos pornográficamente medio desnudos EN LA CALLE a las 2:00am.  Quizá si tomamos más de dos o tres cervezas, pensándolo bien.

Me fui a casa y no le volví a ver y no sé qué seria del pobre hombre, siguió llamándome por varias semanas, a mi móvil, al trabajo, me enviaba emails, me enviaba textos pero no me gustaba, así que lo deje malamente caliente, como rata hambrienta. Me consuela saber que siguió viajando y que seguramente es muy feliz.

2 comentarios:

  1. Esta tia en un horno puro! Los detalles descritos tal cual me los imagino en la mente. Algo me hizo recordar de un viaje por la parte turistica de Seul a media noche, cuando con una amiga y yo nos atrevimos a jugar y coquetear con otro grupo de extranjeros! Que buena Honda!

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  2. Esta tia en un horno puro! Los detalles descritos tal cual me los imagino en la mente. Algo me hizo recordar de un viaje por la parte turistica de Seul a media noche, cuando con una amiga y yo nos atrevimos a jugar y coquetear con otro grupo de extranjeros! Que buena Honda!

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