Viendo youtube en
mi súper televisión, de repente sale esta canción de Prince "kiss" y
lo veo moverse, bailar y cantar, y me recordó tanto a un rollo callejero, que
tuve en plena Gran Vía de Madrid.
Una noche, de
regreso con unas cuantas copichuelas encima, venía con mi amiga querida del
alma, casi mi hermana, mi pequeña Lulu, yo le decía así porque es un ser
adorable 10 años menor, pero con una madurez mental y emocional que mucha gente
con 20 años más quisiera tener. Ella ha
enfrentado la vida estoicamente, con valentía y desafiando cualquier tipo de
complejo o trauma habido en su compleja existencia. Por eso y porque la quiero más
que como a una hermana, la admiro y la respeto enormemente.
De repente se nos
cruzan dos individuos en la cera y nos piden direcciones, no sé cómo, porque no
lo recuerdo con detalle y eso que me considero una borracha con buena memoria
(solamente tengo la imagen del chico apretando mi culo, con mi consentimiento,
claro y metiendo su lengua hasta mi garganta). Lo cierto es que pase alrededor
de 45 minutos besuqueándome con él, en una esquina de H&M de la calle
Fuencarral, a día de hoy es imposible pasar por una tienda de estas, sin que
ese recuerdo (el de la lengua en mi garganta) se apodere de mí, y empiece a
reír o a llorar.
Mi pequeña Lulu,
después de 50 minutos hablando cualquier estupidez con el amigo de mi ligue,
volteo sus lindos ojitos a donde yo estaba casi sin pantalones en plena calle a
las 4:00 am. y tuvo el arranque instintivo de saltar hacia mí y coger mi mano y
de decir... "nos vamos"... y yo todavía le dije que no. Pero era tal
pasión (pasión de gavilanes) que no me soltaba del hombrecillo. Total, le doy una tarjeta de mi trabajo,
terrible!!!...big mistake...el lunes por la mañana llama a mi oficina y pide
hablar conmigo, me lo pasan mis inocentes compañeras y me dice..."te
acuerdas de mí, soy Alberto", el
primer pensamiento que paso por mi cabeza fue...quién diablos es Alberto? en
ese preciso momento pasa por mi cabeza la imagen ya descrita en las líneas de
arriba (el de la lengua en mi garganta en la esquina del H&M de la calle
Fuencarral).
Iniciamos una
conversación telefónica, en donde mi voz temblaba, el sonaba extremadamente
emocionado y lo único que escuchaba mi cabeza (porque no podía pensar de la
vergüenza) era..."que culo por dios, que culo por dios, tenemos que vernos
hoy"... evidentemente accedí a verlo pero dos días después, quedamos en el
National Geographic café, yo no le recordaba mucho, el tampoco a mi, nos vimos
y era una extraña conminación entre Prince y guardianes de la bahía. Tenía un cuerpecito musculoso y bien hechizo,
era bajito, casi de mi estatura (yo mido 1.63 cm.) y tenía un estilo de vida
ultra alternativo.
La historia de
Alberto, era un alto (de cargo, porque de tamaño nada) ejecutivo de una empresa
de productos de consumo masivo, un día en medio de la crisis que vivía España
en 2008 decidió renunciar a su trabajo (como acto de rebeldía y solidaridad con
las 120 personas que habían despedido en su empresa). Su novia le dejo por otro alto ejecutivo que
no renuncio a la empresa, al que le aumentaron el salario y que era un poquito más
alto de tamaño que mi ligue en cuestión.
Así que Alberto tomo la decisión de poner en alquiler su
apartamento de tres habitaciones en San Sebastian de los Reyes, Madrid. Con el
dinero que tenía ahorrado, compro un billete a Nepal y se embarcó en la
aventura de viajar y buscar nuevos destinos para explorar, paso dos años
viajando sin parar y gastando sus ahorros, cuando llego el momento de regresar a
Madrid, se dio cuenta que su vida tenía sentido haciendo lo que amaba
(viajar). Tomo entonces la decisión de
pasar los veranos en Madrid trabajando como salvavidas en dos o tres piscinas
locales (yo no sabía que esa profesión
dejaba tanto dinero), se quedaba en casa de su madre y entre lo que
ahorraba en verano, lo que sacaba del alquiler de su apartamento de tres
habitaciones, y uno que otro trabajito por ahí, podía pasar viajando un 80% del
año.
Tomamos café, dos
para ser exactos, yo me pedí un Moccachino y el un Capuchino con leche de soja
porque él se había vuelto intolerante a la lactosa. Hablamos de su vida y de la mía, me decía que
era extremadamente dulce y que quería amanecer conmigo abrazado en la cama. Me
decía que tenía pinta de ser una chica extremadamente inteligente y bien
posesionada, que el buscaba una "sugar mama" y yo sinceramente no
estaba en ninguna posición para ser "sugar mama" de nadie,
especialmente de Alberto. Salimos de
ahi y nos fuimos por un par de cervezas en un bar de a lado, nos tomamos unas
cuantas, no muchas quizá dos o tres, pero lo necesario para activar las
hormonas masculinas y femeninas, acabamos besándonos pornográficamente medio
desnudos EN LA CALLE a las 2:00am. Quizá
si tomamos más de dos o tres cervezas, pensándolo bien.
Me fui a casa y
no le volví a ver y no sé qué seria del pobre hombre, siguió llamándome por
varias semanas, a mi móvil, al trabajo, me enviaba emails, me enviaba textos
pero no me gustaba, así que lo deje malamente caliente, como rata hambrienta.
Me consuela saber que siguió viajando y que seguramente es muy feliz.
Esta tia en un horno puro! Los detalles descritos tal cual me los imagino en la mente. Algo me hizo recordar de un viaje por la parte turistica de Seul a media noche, cuando con una amiga y yo nos atrevimos a jugar y coquetear con otro grupo de extranjeros! Que buena Honda!
ResponderEliminarEsta tia en un horno puro! Los detalles descritos tal cual me los imagino en la mente. Algo me hizo recordar de un viaje por la parte turistica de Seul a media noche, cuando con una amiga y yo nos atrevimos a jugar y coquetear con otro grupo de extranjeros! Que buena Honda!
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